Nicanor Parra cumplió 101 años como un ser casi imaginario de las letras mundiales

Nicanor Parra, el creador de la antipoesía, el mejor poeta vivo en lengua española según algunos o del mundo entero según otros, cumplió este sábado 101 años, pero los chilenos lo ven cada vez más como un ser imaginario que se asemeja al personaje del más perfecto de sus poemas.
Enclaustrado en Las Cruces, en el litoral central de Chile, Parra sigue creando. No da entrevistas, ahuyenta a los periodistas, se enoja frente a las cámaras, y su figura física se va difuminando en la memoria de quienes son ajenos a su círculo más íntimo.
El antipoema se caracteriza por incorporar en su discurso poético la narración incluyendo un personaje, un antihéroe que narra sus acciones, el cual se mueve y proyecta visiones fragmentarias que deconstruyen el poema, además por volver a la oralidad, al poema prosaico, con una fuerte carga de humor, ironía o sarcasmo.
Nicanor Parra es considerado por muchos como el mejor poeta de occidente y para hablar de él, se necesitan los poemas, sus antipoemas y sus artefactos de humor lúgubre y tristeza sardónica.
Siempre con humor y antipoesía, “la verdadera seriedad es cómica”, leyó en Guadalajara, con un discurso hecho de artefactos, el día que recibió el premio Juan Rulfo. Para hablar de Nicanor Parra se necesitaría un poema como los que acostumbra en sus discursos.
A Parra hay que leerlo, y en todos los sentidos habría que recordar sus palabras sobre Neruda, muchos años después de las diferencias poéticas y políticas: hay dos maneras de refutarlo; “uno es no leyéndolo y la otra es leyéndolo de mala fe”, y a nadie le ha resultado.

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